La Casa de los Engarces es un proyecto que aúna práctica textil, audiovisual y agroecología. Cada uno de estos elementos interconectados se toman como procesos de trabajo no cerrados más que como fin en si mismos. A través de estos tres medios, el proyecto trabaja sobre prácticas ciudadanas de carácter auto-pedagógico que reflexionan sobre la creación de comunidad y la producción de alimentos y otros productos de la huerta. Es un proyecto de Zineb Achoubie y Lorenzo Sandoval.
La propuesta es de carácter situado y se realiza en la ciudad de Blanca, en el Valle del Ricote. El título hace referencia al libro “Los Engarces de la Sabiduría” escrito por Ibn Arabi, uno de los más importantes filósofos sufíes, procedente de Murcia, aunque la creencia popular sitúa su origen en el Valle de Ricote, confundiéndolo con Ibn Sabín o Al Ricotí, ambos importantes figuras dentro de la intelectualidad andalusí vinculada al sufismo. Tomamos el sufismo como punto de partida por su concepción holística del mundo como realidad donde todo está interconectado. Esta posición filosófica nos permite introducir una forma histórica y local con el pensamiento ecologista. También tomamos esta referencia como marco de trabajo con las comunidades. Por una parte, apelamos a un carácter histórico que los habitantes de Blanca conocen y aprecian. A través de ese legado también nos permite trabajar con los vecinos de más reciente llegada de la comunidad marroquí, ya que es un legado compartido.
La ciudad de Blanca es eminente agraria. Tomamos la huerta y la idea de “cultivo” como metáforas y medios para desarrollar nuestro proyecto a través de tres medios: la producción textil, la audiovisual y la agroecología. La producción textil nos permite conectar con la tradición de las alfombras de esparto, así como otros tipos de producción textil tradicional. En esos procesos, buscamos por una parte el uso de los materiales locales, de carácter sostenible, así como proponer talleres con los vecinos, como forma de producción de textiles, pero sobre todo enfocándonos en generar procesos de recolección de historias compartidas.
A través del audiovisual, buscamos ejercer relatos compartidos. De esta manera, producimos documentación que luego facilita la replica del conocimiento que recolectamos. Pero también, y principalmente, utilizamos la producción de películas con pocos medios como forma de reflexión y producción compartida sobre el paisaje y las narrativas locales. De esta manera, el proceso audiovisual no se centra tanto en la producción de una película, sino en el proceso de cómo contarnos.
Por último, la agroecología nos permite una aproximación a los modos de producción agrícola tradicionales, pero también actuales. Por una parte, buscamos documentar prácticas para conservarlas, y por otra, generar procesos de aprendizaje comunitario sobre la producción de alimentos y otros productos procedentes de la huerta (la comida, pero también elementos como el esparto; así como por ejemplo, la cerámica).
Líneas de trabajo y/o metodologías que el proyecto desea establecer
La idea de “engarce”, además de la referencia a Ibn Arabi, nos sirve como forma de entender que los diferentes procesos están enlazados, generando una reflexión sobre el mundo como realidad interconectada. Para la producción de estos procesos, generamos un marco de trabajo donde aportamos nuestras prácticas previas y conocimientos para reforzar las nociones de comunidad y trabajo colectivo. Queremos además incluir en el proceso la práctica de otros colaboradores locales que aporten talleres, que introducimos debajo de forma detallada.
Para desarrollar la propuesta, dentro de la propuesta de La Casa de los Engraces, trabajamos desde dos dispositivos interconectados:
1) Laboratorio
Tomamos el noción de laboratorio del proyecto anterior Zineb Achoubie “Azur Laboratory”. Azur es un laboratorio textil enfocado en la cultura amazigh. Azur significa raíces en esa lengua amazigh. El laboratorio plantea trabajar con las formas sostenibles tradicionales desde una estructura contemporánea. Este dispositivo de desarrolla a partir de pruebas y experimentos sobre materiales textiles, técnicas , fibras, tejidos y alfombras. A diferencia de un laboratorio científico, nuestra sala principal es la cocina. Ahí disponemos de diversos instrumentos y equipos de ensayo para analizar propiedades como la resistencia, la solidez del color, la resistencia a la abrasión y otras. Esto nos lleva a investigar sobre las diferentes formas de producción textil, vinculadas a varias regiones. De esa forma, junto a la investigación formal, sin olvidar las raíces del textil, el laboratorio trabaja desde la historia oral, rituales , los signos y símbolos escritos en el textil y el proceso espiritual, junto a los procesos de carácter material. De esta manera, proponemos trabajar en la preservación de la tradición a través del proyecto de trabajo con los vecinos de Blanca.
A largo plazo, este laboratorio sienta las bases para generar comunidad en la zona, compartir historia oral y saberes populares, así como desarrollar formas de convivialidad, que buscan elementos culturales comunes, así como celebran la diferencia.
El laboratorio empieza con el punto de partida de lo textil, pero luego se desarrollará hacia otros elementos interconectados: con la intención de trabajar con fibras, trabajaremos sobre las plantas de la huerta. También trabajaremos con estas para procesos de producción de pigmentos, que nos permitirán trabajar con materiales también minerales, lo que nos llevará a estudiar procesos de las cerámicas y tierras presentes. Las tierras nos permitirán entender también relaciones con el agua, la fertilidad, los microorganismos, etc. Bajo la perspectiva del engarzar, cada elemento nos permitirá estudiar otros, asistiendo a la producción material por una lado, y al aprendizaje comunitario por otro.
De forma más concreta, a partir de este laboratorio desarrollaremos piezas textiles, cerámicas y audiovisuales.
Un detalle no menor se dará durante los momentos comunitarios del laboratorio. Como cocina que es, este laboratorio también utilizará procesos gastronómicos en su desarrollo, aprovechando cada uno de los encuentros que se organicen para a partir del ritual de encontrarse, disfrutar y experimentar con la comida.
2) Estudios
La polisemia de la palabra estudios nos permita trabajar en diferentes direcciones. Desde los estudios de campo de carácter antropológico, a los estudios para desarrollo de piezas (por ejemplo, estudio para un monumento, que queremos desarrollar a lo largo de todo el proceso, y que introducimos más abajo). Así mismo, es una referencia a la historia instaurada por Alfonso X el sabio en la Universidad de Murcia, así como en otras de la península. Bajo el nombre de Estudios Generales, Alfonso X promocionó los centro de traducción, así como la convivialidad entre los diversos modos espirituales, que conllevaban un conglomerado no solo de posiciones espirituales, pero también de saberes científicos. En el caso de Murcia, el primer rector de su Universidad, nombrado por Alfonso X, fue Al Ricotí, procedente de Ricote, y reputado científico que dirigió la Madraza, la universidad de Murcia.Entendiendo que el conocimiento, así como la ecología, solo se puede entender como forma interdependiente, concebimos esta serie de estudios como formas que se complementan y que expanden al trabajo con las comunidades. Estos estudios se realizarán de forma paralela al desarrollo del laboratorio, y permitirán a la Casa de lo Engarces desarrollar su relación con los vecinos partir de procesos que tienen que ver con la memoria, las formas de contarse, como se construyen las arquitecturas vernáculas o los procesos de producción de comida. Estos estudios nos ayudarán a generar la construcción de redes, y el acento no estará tanto en las producciones que surjan de ellos, si no en crear espacios de participación, auto-representación y generación de comunidad.
